Si no se dispone de un filtro solar adecuado, pero sí de un pequeño telescopio de tipo refractor, se puede utilizar para proyectar una imagen del Sol sobre alguna superficie lisa, como, por ejemplo, un folio, un cartón o una pared de color blanco. 
Un refractor de 50mm de apertura es suficiente, y hasta uno de 80mm es adecuado, puesto que son instrumentos que no recogen grandes cantidades de luz.
Refractores de mayor apertura deben usar una máscara que la reduzca a proporciones como las señaladas. En la observación solar, entre menos luz pase al telescopio, mejor. Lo importante es lograr y mantener una imagen de buena definición y contraste.
Y sobre todo que el telescopio que se use para estos fines sea de buena construcción, de buena óptica y que sus piezas sean mayoritariamente metálicas, puesto que las altas temperaturas a las que estarán sujetas podrían derretir, en casos extremos, cualquier componente fabricado de plástico.
También es aconsejable utilizar oculares sencillos de bajo coste.
En mi caso suelo utilizar un Konus de 90 mm. con motor de seguimiento, proyectando la imagen sobre la pared del patio.
La cámara montada sobre el trípode y enfocada sobre la imagen proyectada, nos aporta bonitas imágenes como ésta, donde tras el Sol se aprecia la sombra del telescopio.
Un filtro de color naranja roscado sobre el ocular, realza la imagen del Astro proyectada.







