
Corrían los años 70 y en la carrera del Espacio entre soviéticos y estadounidenses, con un ojo puesto en lo que más tarde se denominaría ” Guerra de las Galaxias “, el Buran ( Bypah ) o ” Tormenta de Nieve ” en ruso, fue diseñado para realizar como mínimo unos 100 vuelos espaciales dentro del programa Mir.
Su tripulación era de cuatro personas; piloto, co-piloto y dos cosmonautas especializados en EVA (Extravehicular Activity) y manipulación de cargas.
Estos cuatro tripulantes ocupaban la parte superior del módulo presurizado, cómodamente sentados sobre asientos eyectables individuales, aunque sin embargo, en la parte inferior del módulo habitable se podían acomodar a diez astronautas más.
El Buran durante su retorno a la Tierra estaba protegido por una 39000 placas o losetas térmicas, individualmente talladas y colocadas.
En las áreas de baja temperatura, ( hasta -379 °C ), se usaban placas flexibles de fibra de cuarzo sintético; mientras que en las de alta temperatura ( +1250ºC ), se usaban placas cerámicas .
Los compuestos carbono-carbono se empleaban en el morro y en los bordes de las alas, y resistían temperaturas máximas de +1650 °C.
Para el transbordador ruso se habían diseñado equipos modulares, que podían ser usados por otros artefactos espaciales.
Algunos de estos equipos eran, el módulo de acople SM y su unidad de acople APAS-89, la esclusa, el brazo robot y el sistema de fijación de cargas.
Estos equipos representaban 12 Tm. de la masa de despegue del Buran. También se preveía dotarlo de un segundo brazo robot, y del llamado ” sillón volador ” YMK o sistema autopropulsado, probado en la estación espacial Mir en enero de 1990.
Finalmente, después de 12 años de trabajos, los soviéticos serían testigos en la mañana del 15 de noviembre de 1988 del despegue del Buran.
No llevaba tripulación. Hizo un vuelo de unas tres horas, para un aterrizaje automático y perfecto.
Así entraba en la historia el Transborador soviético. Podía despegar y volver con total seguridad sin tripulación, disponía de una capacidad de carga mejor, y de un cohete más potente y más seguro que su similar estadounidense.
Como se puede apreciar, la infraestructura construida para el proyecto fue verdaderamente gigantesca. 
El famoso bureau de diseño Antonov desarrolló al hexamotor An-225 Mriya, el avión más grande del mundo, pensado para llevar al Buran “a cuestas” y para transportar distintas partes del cohete Energía.







